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Escuela común con integración y escuela especial

Las escuelas especiales: son aquellas que atienden las necesidades de niños y jóvenes con capacidades diferentes. Se dividen en escuelas de hipoacúsicos o disminuidos auditivos, no videntes, motores, mentales y/o con severos trastornos sensoriales.
Estas escuelas abordan la problemática particular con una metodología y una didáctica especial, y en equipo interdisciplinario que incluye a profesionales de tres áreas: fonoaudiólogo, musicoterapeuta, kinesiólogo, psicopedagogo, psicólogo, laborterapeuta, médico o psiquiatra en algunas instituciones.

Las escuelas integradoras: son escuelas comunes que siendo públicas o privadas, del nivel inicial, primario o secundario aceptan matricular alumnos con habilidades especiales, con discapacidades incluyéndolos en la totalidad de la currícula o en aquellas asignaturas que se juzgue pertinente según la dificultad del alumno.
Se acepta el ingreso de un niño o joven con capacidades especiales con acuerdo expreso del docente a cargo del mismo y con el acompañamiento de un docente integrador que envía la escuela especial de la cual proviene y que es el nexo y mediador entre las dos instituciones evaluando los progresos y dificultades del proceso para determinar su factibilidad y duración.

Educación Especial e Integración
Por Soledad Lugones (Lic. en Psicopedagogía)

La Educación Especial y la Integración de alumnos con discapacidad a la escolaridad común, son dos alternativas que hoy existen a la hora de elegir la educación de niños y adolescentes con algún tipo de discapacidad (y también con potencialidades a desarrollar).
Estos dos modos educativos deben ser trabajados en base al conocimiento y no en base al prejuicio o mitos en torno a la discapacidad. Veremos más adelante los aspectos positivos y negativos de cada una de estas dos alternativas.
Antes quiero dejar en claro un concepto fundamental: presentar una discapacidad (todas las personas podemos potencialmente presentar alguna) o tener una limitación intelectual (que no siempre está presente cuando hay una discapacidad física), no significa tener un problema de aprendizaje, o un aprendizaje MENOR o de MENOR CALIDAD.
Si logramos diferenciar estas dos ideas, habremos quitado un gran peso sobre las espaldas de nuestros hijos, pues este es el primer mito al que indefectiblemente se ven expuestos padres y educadores de niños y adolescentes con discapacidad. La primer tendencia es indiscriminar potencialidades y dificultades, teniendo de limitación la modalidad de aprendizaje de ese niño o joven.
Tampoco es positivo -como escucho frecuentemente- negar la discapacidad, pretendiendo que la persona que la presenta no precise herramientas y medidas específicas. Esta negación subyace detrás de frases tales como “todos tenemos alguna discapacidad” o “no es discapacitado, es especial”. Esta negación conlleva a la construcción de más desconocimiento en torno a lo que el alumno necesita.
Ahora sí, es posible delinear puntos esenciales a tener en cuenta para la elección del colegio de su hijo/a.
ESCUELAS ESPECIALES SIN INTEGRACIÓN A ESCOLARIDAD COMÚN
Posibilidades:

  • La especialización en metodologías adecuadas a alumnos que presentan limitaciones similares puede favorecer un mayor conocimiento de las situaciones favorecedoras para el aprendizaje de sus alumnos.
  • Mejor adecuación a los tiempos de cada alumno, dado que los niveles educativos se diseñan con mayor flexibilidad.
  • La edad madurativa es más tenida en cuenta que la edad cronológica.

Riesgos:

  • Quedar focalizados en las limitaciones y no en las posibilidades. Limitar más allá de la discapacidad real.
  • Inadecuada agrupación y nivelación de alumnos, por falta de criterios basados en el conocimiento.
  • Falta de herramientas para la salida o egreso luego de finalizada la escolaridad, así como a la integración de otros grupos sociales.

ESCUELAS QUE INTEGRAN ALUMNOS CON DISCAPACIDAD, A ESCOLARIDAD COMÚN
Posibilidades:

  • Educación basada en las posibilidades, más allá de la limitación.
  • Facilita la inserción a otros grupos sociales, más allá de la escuela.
  • Mayores herramientas para la salida o el egreso al finalizar la escolaridad.
  • Mayor aceptación de las diferencias, lo cual es altamente positivo para el aprendizaje de todos los alumnos.

Riesgos:

  • Negación de la discapacidad y desconocimientos metodológicos adecuados.
  • Indiscriminación e inadecuación de soportes y medidas educativas.
  • Falta de contención adecuada.


Durante la entrevista y la visita a la posible Escuela de su hijo o hija, es importante tener en cuenta los riesgos y posibilidades antes mencionados para hacer una buena evaluación, además del ambiente físico e impresiones generales que se lleven a lo largo de la conversación.
Preguntas sugeridas para cualquiera de las dos alternativas educativas:

  • ¿Cómo trabajan con la integración grupal de los alumnos?
  • ¿Qué metodología de enseñanza utilizan?
  • ¿Qué contenidos y niveles educativos trabajan?
  • ¿De qué modo trabajan en relación al tema de la discapacidad de los alumnos?
  • ¿Cómo trabajan con las potencialidades de cada chico a fin de que haya aprendizaje?
  • ¿Qué actividades especiales realizan?
  • ¿Realizan actividades sociales, eventos, culturales? ¿Cuáles y cómo se realizan?
  • ¿Qué experiencia y conocimiento tienen en relación a la discapacidad que tiene mi hijo/a?
  • ¿Existen otros alumnos en la institución con las mismas limitaciones o discapacidad de mi hijo? ¿Otras? ¿Cuáles?
  • En caso de tratarse de una escuela común con integración, ¿cómo han tratado previamente el tema de la discapacidad, más allá de cada alumno?

Para finalizar, como dice la psicopedagoga Gabriela Covache -Coordinadora del Registro Nacional de prestadores de discapacidad del Servicio Nacional de Rehabilitación dependiente del Ministerio de Salud de la Nación-, es necesario pensar la discapacidad como un hecho social en el cual todos estamos implicados de una u otra manera. Y no olvidar que “la persona con discapacidad es ante todo, un sujeto, con todo lo que esto implica, deber ser tratado como tal, con sus derechos y obligaciones” *

* fuente: Revista El Árbol N° 7.
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